Nov 3 2009

H-urugallo

Despierto.

No se donde estoy, no hay cielo, no hay pared. No hay nada. Solo un constante blanco que lo rodea todo.

Me incorporo. EL blanco lo rodea todo, no hay nada, solo un blanco infinito que parece no acabar nunca, y  que no se de donde es iluminado. No existen sombras, ni brillos…

Estoy desnudo, estoy desnudo y aturdido. Mis pupilas se adaptan poco a poco a la claridad del blanco que me rodea. Estoy completamente desnudo, ni siquiera tengo mi cadena de oro.

Noto las manos algo pegagosas, la derecha está llena de sangre, La izquierda empapada en Semen. Intento limpiarmelas frotando una contra otra, y se forma una pasta rojiza que me hace recordar la portada del Load de Metalica. Es inutil. Me examino el cuerpo y veo que no tengo nada mas manchado, al contrario. Con esta luz parezco impoluto, como recien hecho.

Donde coño estoy? Como he llegado hasta aquí? de quien es el semen? de quien es esta sangre?.

Noto una punzada en la espalda, como una pequeña puñalada. Me quejo. Duele un poco y desaparece rapidamente.

Noto otra punzada, esta vez a la altura de los riñones. Me doy la vuelta y allí no hay nada. Solo blanco. Me pregunto por qué no proyecto sombra. Me toco en la espalda y no noto ninguna herida.

- Eh!, oigo detrás mía.

Me giro inmediatamente, y alli está: un urogallo marrón, con reflejos azules incandescentes en el cuello, mirandome con su ojo derecho.

-Hola, le respondo totalmente aturdido.

-Le estás hablando a un Urugallo, me dice él. Menos mal que sé hablar, sino parecerías totalmente estúpido.

Sus palabras son sabias, y me reconforta que tenga razón. Aunque es cierto que en ese lugar parece que no hay hueco para el ridiculo.. de echo no hay hueco para nada. Es más, hay hueco para todo, para toda la nada que te puedas imaginar. Es muy confuso.

-Que hago aquí?, De quien es esta sangre?, de quien es este semen? Por que puedes hablar?, Por que te entiendo.

-Eh!, mas despacio amigo.

El urugallo me explica que la sangre no es mía, ni el semen. Que ese lugar es una fabrica, aunque no especifica que fabrican en ella.

Me explica que puede hablar porque yo puedo entenderle, y que yo puedo entenderle porque puede hablar. Me cuenta que las cosas, a veces encajan. Que para entender a alguien basta con que se encuentren en el momento adecuado, en el lugar preciso. Que no debería extrañarme, que pasa continuamente.

Joder, pues será a tí, porque yo es la primera vez que me veo hablando con un animal (y entendiendole)

No soy un animal, me contesta el urugayo.

Soy tu otra mitad. En esta fabrica se crean las almas, las vidas… bueno y tambien se crean “los gatos que mueven el brazo así” y los tazos, pero eso es secundario y solo por cuestiones monetarias.

Las manchas que tienes en las manos son la principal materia que se usa para crear. Semen y Sangre.

Y por que he llegado hasta aquí?.

Eso no te lo puedo decir, porque no lo sé. Me contesta el urugallo. Solo sé que cuando tu has caido aquí, yo he sido creado, porque aquí no puedes estar solo, no puedes ser un ente individual. Han de ser dos.

Vale pero, repito, por que un urugallo? por que no otra persona?, por que no una salchicha rellena de hamburguesa? por que no un hurón?.

Eso tampoco lo sé.

Un calor me invade subitamente. La piel me quema y empiezo a sudar. A lo lejos veo como la nada se va oscureciendo, en forma de cuadrados. Están apagandola, fase por fase, cuadrado por cuadrado. A cada cuadrado que se apaga se crea más silencio, se apaga el silencio que había para dar paso a otro más profundo.

El urugallo me mira desde abajo, roza su pico contra mí. Se aventura a subir sobre mis piernas y se recuesta sobre mí. Le noto latir, le noto suave, le noto encajar perfectamente mientras la oscuridad empieza a estar cada vez más cerca de nosotros.

Al final. Una sola luz. Un solo cuadrado encima nuestro, todo lo demás está negro. Tan negro como blanco estaba antes. El urugallo descansa sobre mí, no noto apenas su peso, es tan suave…

¿que pasará cuando se apage la ultima luz? le digo al urugallo.

Que yo desapareceré, y tu también.

Morirémos entonces?

No.

Nacerás.